La modalidad define quién puede participar, qué documentos piden y cuánto dura el proceso. Las principales son estas.
Es la regla general. Se usa cuando ninguna otra modalidad aplica. Tiene más etapas y más plazo.
Para casos previstos en la ley, como bienes y servicios de características técnicas uniformes, o contratos de menor cuantía. Es más rápida que la licitación.
Se usa para consultoría e interventoría. Gana quien tenga la mejor calificación técnica, no el menor precio.
Solo procede en los casos que la ley enumera. La entidad escoge al contratista sin proceso competitivo.
Para contratos de menor valor. Es el camino más corto y una buena puerta de entrada para empresas nuevas.
Algunas entidades, como ciertas universidades y empresas sociales del Estado, contratan con su propio reglamento y no con el estatuto general. Cada una publica sus reglas.
Los topes de valor dependen del presupuesto de cada entidad y cambian cada año. Verifícalos siempre en el pliego del proceso.
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